Cuando hablamos de Empresa Familiar, el título queda corto en su significado real y lo que

Juan Antonio Monterrosa |Secretario del Consejo de Administracion del Instituto de la Empresa Familiar Latinoamericana
Juan Antonio Monterrosa |Secretario del Consejo de Administracion del
Instituto de la Empresa Familiar Latinoamericana

representa para las economías del mundo, ya que según las estadísticas de diversas fuentes el 90 % de las empresas económicamente activas y responsables de sacar a flote las economía de los países en tiempos de crisis son precisamente las empresas familiares.

En cada hogar que se gesta una iniciativa de formar una empresa con los miembros de una familia, está el deseo de satisfacer necesidades materiales, pero sobre todo el generar un vínculo emocional que trascienda y perdure a través de las generaciones, de ahí las expresiones de los abuelos fundadores que el hilo conductor de una empresa familiar se teje en el entramado del  AMOR. Ese amor motivante que los lleva a fundar empresas exitosas, hijos y nietos deseosos de continuar  el legado y tradiciones de la familia, y sobre todo el respeto al SER HUMANO.

En los pasillos de una empresa familiar exitosa se respira ese aire de amor, armonía  y comprensión, que permea a sus colaboradores, proveedores, clientes, comunidad, socios, etc. Lo contrario sucede cuando no hemos fomentado el amor como vértice de la familia, los conflictos  emergen creando un ambiente disfuncional para la empresa y la familia.

Los conflictos en las empresas familiares son comunes como en todos los núcleos en donde conviven seres humanos por las diversas formas de pensamiento, de ver  la y su realidad y cómo se reacciona ante ésta.

Sin embargo cualquier tipo de conflicto de que se trate sea éste de tarea, de proceso o afectivo tendrá una esperanza de solución si el amor está presente y cimentado en una historia común, tradiciones, creencias y valores ancestrales. Una de mis experiencias vividas desde la óptica de la consejería familiar, es que cuando una familia empresaria está inmersa en un conflicto intergeneracional o generacional, el amor emerge como una fuente de sabiduría para encontrar todas opciones posibles de solución.

Como consejero familiar me enfrento a diario con este tipo de experiencias; Tal es  el caso de una familia empresaria Centro Americana de 40 años en el mercado, que con mucho esfuerzo ha  construido su empresa familiar, que desde sus inicios ha pasado por situaciones difíciles; Incendios en la planta de producción, terremotos que son frecuentes en esta zona, cierres temporales en sus operaciones, etc.

Todas estas crisis han fortalecido el amor entre su núcleo familiar. Ese amor que describimos en el presente artículo se hace presente con el  recorrer de los años. Hoy en día los fundadores han dado paso a la segunda generacion, siendo los hijos los que están al frente del negocio, generándose una  brecha intergeneracional y con ello el aparecimiento de conflictos  en la toma de decisiones empresariales, que son naturales en todo proceso de sucesion; Pero debido a que su mayor riqueza es el amor, los han logrado superar con mucha resilencia y no han permitido que éstos se conviertan en crisis que afecten la estabilidad de la familia.

En la práctica podria recomendar como un buen ejercicio dentro de la familia empresaria, el hacer círculos de comunicación para  identificar los roles de cada uno de los miembros de la familia y el tipo de amor que tenemos por cada uno; Y hacernos estas preguntas. ¿Cómo podríamos incrementar este sentimiento entre los miembros de esta familia?, ¿Qué acciones debemos de tomar para demostrarnos este amor?, ¿Qué significa para esta familia el amor y como lo podemos brindar y recibir? ¿Cómo lo transmitimos a nuestra descendencia?
Este proceso de reflexión sobre el amor en toda su magnitud los hará una familia empresaria fuerte y dispuesta a su continuidad.

Juan Antonio Monterrosa
Secretario del Consejo de Administracion del
Instituto de la Empresa Familiar Latinoamericana