La empresa familiar ofrece una gran oportunidad para ser un entorno especialmente productivo para las mujeres; sin embargo, en una gran mayoría de ellas, sobre todo en las que se encuentran en la primera o la segunda generación, la mujer todavía ocupa un papel secundario.

Por: Boris Matijas, Director de Divulgación del Foro de la Empresa Familiar

En los tiempos que vivimos, la lucha para equilibrar los compromisos familiares con las responsabilidades empresariales siguen siendo el tema central para las mujeres que dirigen, o trabajan en las empresas de propiedad familiar. Pero también sigue siendo muy habitual ver que el rol de la mujer se identifica con el de “la señora” del fundador, o que su participación en la empresa familiar se vea limitada al de acompañante del marido en actos sociales y presenciales. Este panorama hace que el esfuerzo y la importantísima aportación de la mujer en las tareas de cohesión familiar y otros trabajos de apoyo y ayuda a la familia, generalmente queden poco reconocidos por el resto de la misma. Pero la sociedad actual demuestra que las dotes y habilidades profesionales de las mujeres son muy bien valoradas.

Según indican los resultados de la encuesta realizada por Robert Kabacoff, el vicepresidente de Management Research Group de Portland, a unos 1,800 hombres y mujeres en EE.UU. y Canadá, las mujeres demostraron tener más energía, intensidad y expresión emocional, además de la capacidad para mantener el entusiasmo en los otros e involucrarlos, mientras que los hombres resultan ser más susceptibles de mantener un perfil más bajo, discreto y un estilo impersonal al controlar sus emociones.
Las mujeres también obtuvieron mejor nota en su preocupación por la producción y la consecución de resultados, mientras los hombres destacaron más en planificación estratégica y visión organizacional.

El papel de la mujer en la sucesión

A menudo se olvida que muchas (o tal vez la mayoría) de las Empresas Familiares no tienen fundador sino fundadora. No sólo es que la esposa del fundador ayude y sea muy importante, es que también muchísimas mujeres son fundadoras, especialmente en países pobres; sin embargo, cuando no es así, donde más se hace notar el importante papel y las habilidades naturales de la mujer es durante el proceso de sucesión.

El cambio generacional en una empresa familiar muchas veces suele suceder en un momento emocionalmente intenso, como puede ser la muerte del patriarca. Es una etapa de mucha fragilidad donde el resultado del traspaso del liderazgo emocional puede ser crucial para el futuro de la empresa familiar. La visión, intuición, conocimiento e influencia sobre los hijos, de la esposa, y sobre todo su inteligencia y complicidad que aportan, es de difícil sustitución durante un proceso que exige unos altos niveles de compresión e inteligencia emocional.

En el caso de una sucesión planificada, el hecho de no contar con las mujeres, supone reducir las posibilidades de éxito del proceso. Por ello, formar un equipo fuerte entre el empresario y su esposa es la mejor garantía para la continuidad de la Familia Empresaria.

El rol de la madre

El rol de la mujer en la empresa familiar durante mucho tiempo ha sido limitado al papel de cohesión de la familia. Pero, gracias a este rol, las empresas han podido funcionar.  Actualmente, es más visible y el efecto mediático se está produciendo en todos los ámbitos. Ahora está llegando el reconocimiento para el trabajo que hicieron las madres y las abuelas.

Un estudio elaborado por Loyola Chicago University reconoce su insustituible labor y contribución. La investigación ha llegado a la conclusión de que en muchos casos es la muerte de la madre la que provoca el colapso de la dinastía familiar porque ella es la figura alrededor de la cual están construidas las relaciones familiares. El estudio concluye que las matriarcas poseen el poder invisible que promueve la igualdad, la colaboración y empatía entre los miembros de la próxima generación.

Las matriarcas de las empresas no sólo proporcionan soporte emocional, sino que también ayudan a la adaptación de parientes a las normas de conductas familiares, protegen las tradiciones y los valores familiares y buscan asegurarse que los miembros de la familia se reúnan, pasen un tiempo juntos en actividades informales y se diviertan.

El papel actual

Algunos estudios e investigaciones apuntan a que las tendencias están cambiando y que el papel de la mujer está teniendo cada vez mayor reconocimiento profesional en el seno de la empresa familiar. Son cada vez más las mujeres que se están preparando para ser buenos enlaces como propietarias y para ocupar su sitio en la mesa.