¿Cuándo podemos confiar en nuestras intuiciones y cuando no? Contestar esta pregunta ha sido uno de los principales propósitos que guiaba Daniel Kahneman, el primer psicólogo ganador del Premio Nobel de Economía, durante todo el tiempo que ha dedicado a escribir Pensar rápido, Pensar lento pensar despaciopensar despacio,… y también una buena parte de su vida profesional.
Esta es una de las preguntas clave, sobre todo en el mundo de la empresa donde las decisiones puntuales determinan el curso de un proyecto e incluso de toda la empresa. Y por ello Pensar rápido, pensar despacio puede ser un libro de cabecera muy útil para toda persona que desarrolla una actividad empresarial y especialmente para un empresario familiar, en cuya vida las decisiones tomadas repercuten automáticamente en los tres círculos que componen una empresa familiar.
Mediante el análisis de un extenso número de investigaciones y estudios científicos, Kahneman describe el funcionamiento de dos sistemas que controlan nuestras acciones y nuestras decisiones:
El Sistema 1, que es nuestra forma de razonar rápida, automática, intuitiva y en gran parte inconsciente
El Sistema 2, según el esquema de Kahneman, es nuestra forma lenta, deliberada, analítica y conscientemente diligente de razonar sobre el mundo.
Entre algunas de las consecuencias del funcionamiento de cada sistema cabe destacar que el estado de ánimo afecta de modo evidente a las operaciones del Sistema 1: cuando estamos incomodos o tristes perdemos la sintonía con nuestra intuición. Por otro lado; estando de buen humor, nos volvemos más intuitivos  y más creativos, pero también menos cautelosos y más propensos a los errores lógicos.
Para ilustrar el funcionamiento y la importancia de cada uno de los dos sistemas sirve recordar que cuando la información es escasa, cosa que comúnmente ocurre, el Sistema 1 opera como una máquina de saltar a las conclusiones,  mientras el Sistema 2, que entre tareas es el encargado de controlar los pensamientos y conductas.
En más de 600 páginas llenas de ejemplos, juegos y consejos, el libro ofrece un sinfín de apuntes sobre los mecanismos que estimulan comportamientos individualistas o altruistas, comportamientos adecuados y erróneos, las ilusiones de la mente, los efectos de priming y también consejos a tener en cuenta a la hora de decidir si invertir o no en una empresa o proyecto.
Pensar rápido, pensar despacio, publicado en 2011, recopila las investigaciones en las que Kahneman ha trabajado durante décadas, a menudo en colaboración con Amos Tversky. El libro cubre las tres fases de su carrera: sus primeros trabajos sobre los sesgos cognitivos, su trabajo sobre la Teoría de las perspectivas y sus últimos trabajos sobre la felicidad.
El autor nos ofrece una original perspectiva del cerebro y explica los dos sistemas que modelan cómo pensamos. El Sistema 1 es rápido, intuitivo y emocional, mientras que el Sistema 2 es más lento, deliberativo y lógico. Kahneman expone la extraordinaria capacidad (y también los errores y los sesgos) del pensamiento rápido, y revela la duradera influencia de las impresiones intuitivas sobre nuestro pensamiento y nuestra conducta. El impacto de la aversión a la pérdida y el exceso de confianza en las estrategias empresariales, la dificultad de predecir lo que nos hará felices en el futuro, el reto de enmarcar adecuadamente los riesgos en el trabajo y en el hogar, el profundo efecto de los sesgos cognitivos sobre todo lo que hacemos, desde jugar en Bolsa, hasta planificar las vacaciones.
En el fondo todo gira alrededor de la pregunta del principio: ¿cuándo podemos confiar en nuestras intuiciones y cuándo no?
En el mundo de hoy donde la información es el recurso por excelencia y donde la velocidad de cambios exige mucha agilidad de la hora de tomar las decisiones, es muy recomendable tener en cuenta los consejos que ofrece el libro y aprovechar los beneficios del pensamiento lento.